En estos días, con la excusa de la “seguridad” el intendente de Shan Ishidro, redondamente tapió una calle que oficia de límite con el partido de San Fernando. Más allá de lo estéril y retrógrada de esta medida, tanto el intendente, como “vecinos” como personalidades de este mundo fashion de oropel en el que estamos inmersos, salió a defender la medida con justificaciones menos patéticas que insostenibles. Posse, queriendo mostrar su mano férrea para tratar estos temas ante el chetaje demandante, luego saliendo por TV a justificar lo imposible… En fin, una comparsa de mamarrachos en los que no faltó la cheta exigiendo seguridad ya que “paga sus impuestos”. (Alguien le dirá alguna vez a todos estos pelotudos que pagar impuestos no te arroga derechos de nada, sino que es, simplemente tu obligación ciudadana?)
A mi juicio, nadie o casi nadie, pone sobre la mesa el verdadero tema importante dentro de la idiotez de una medida impopular e inoperante. La cuestión importante aquí es que estamos encerrando gente, niños, hombres y mujeres de bien que su único pecado es haber nacido en una familia pobre y en una sociedad sin oportunidades para campear al destino. Estamos separando, discriminando, corriendo, sacando, desplazando personas. Y eso, es moralmente una bajeza propia de una ralea pornográficamente inhumana.
A pocas cuadras del hoy caído muro, está la fábrica Fate, donde desde hace ya un año los obreros luchan contra la patronal que propone suspensiones, despidos, bajas de sueldos, etc. La muchachada, cuando osa hacer un corte pidiendo por los compañeros despedidos, es vitupereada por los garcas que blandiendo su derecho a transitar, no se solidarizan con el desocupado, ya que seguramente sus fortunas tienen un basamento de explotación fabril, o rural, qué más da. Cuando ellos cierran es un derecho, cuando los demás cierran por un motivo más que justo y temporalmente, me cercenan “mi” derecho. Porque el “yo” es lo único importante en la vida de la mass media sanisidrense (y vicentelopence, y capitalina, y …).
Ya lo dijo ese cheto a los gritos, dirigiéndose a la cajera, en la cola del Banco Santander de San Isidro (al que tengo que ir al menos una vez por mes y se me hace insoportable el caracter aristocrático mersa de la burguesía local) al ver que su fila no avanzaba tan rápido como él pretendía. “atendenos a nosotros primero!, cuatro de nosotros movemos más plata que todos éstos(señalando a mi fila)”. Ese es el criterio que la burguesía tiene.
Así estamos, esos son los opositores, cada día me enorgullezco más de ser oficialista.