Un amigo se nos ha ido

Posted in mi vida(?) on Marzo 8th, 2010 by admin
Lucho en mi casa, jugando con Fidel

Lucho en mi casa, jugando con Fidel

Vivías el sueño, soñabas la vida…. así te presentabas. Nos contó tu mamá que estabas comiendo, y luego te fuiste, así rápido, sin quejarte de nada, sin protestar, sin saludar, sin darnos tiempo a acostumbrarnos a estar sin vos. Justamente sin vos que nos malacostumbraste a tus correos del día de la madre, de tu cumpleaños, del aborigen, de la paz, de la lucha, de ….. No se te pasaba una, y nos mantenías alerta.
¿Será que tu sueño era estar en el lugar que estás ahora? ¿Será que dar tu vida por los demás es la expresión de vivir tu sueño? ¿Estás ahora disfrutando de las mieles que te merecés?.
Cuántas preguntas sin respuesta, tal cual acostumbrabas a hacer. Buscabas, buscabas. En ese buscar jamás dijiste “no puedo”. Siempre decías “sí” y así te subías a todos los trenes que pasaban. Nadie podía dejar de asombrarse hoy de verte así, quieto. Nos acostumbraste a verte corriendo de un lado a otro, con cables, máquinas, hojas, cruces, sonrisas y apuros. No podemos entender que la vida se te haya ido. ¿O es que la dejaste para que la repartamos entre nosotros?
Lucho querido, tantas veces nos hemos peleado por política, por boludeces… nos daba bronca que uno “de los nuestros” no se haga peronista, y allí arrancábamos eternas discusiones, tan pasionales como vos, y por eso trabajamos juntos. Y asumiste el lugar que te merecías, desde que un día viniste “para colaborar” entraste en la historia de Sanca. Y te quedaste años, y los que compartimos con vos, en el aula, en la canchita, en la parrilla, en la oficina, sabemos que esa “colaboración” que ofrecías, será inagotable. Aunque no estés ahora día a día con los que acá nos quedamos.
Es complicado saludar a un amigo sin caer en la cursilería, sin equivocarme o con una cierta inquietud literaria que no aparece ni aparecerá; pero sé que te importa un carajo, que me perdonás que no me salga nada original. Nos dejás tu sonrisa, tu carcajada, tu ejemplo de compromiso pasional, tu hijo en camino, tu Multiforme, tu paso por Formosa, tus retrasos eternos, tu predisposición inacabable, tu paso por Carapa, que poco a poco va perdiendo las flores.
Siempre preguntabas, TE preguntabas. Buscabas, buscabas, buscabas. En ese buscar nos dejaste tu presencia. Buscando no sé que cosas, nos hiciste encontrar el tesoro de conocerte.
Nunca te olvidaremos, amigo. Hasta siempre.
Ojalá que hayas encontrado lo que buscabas, en dondequiera que estés.

Tags: , ,

Chau Maria…

Posted in escritos, mi vida(?), propias on Febrero 3rd, 2009 by riverplatense

MariaSalvo excepciones muy especí­ficas, todos nosotros conocemos a pocas personas que son capaces de honrar la condición humana. Poseen determinadas cualidades que nos susurran al oí­do que no todo está perdido, que es mentira que es lo mismo ser derecho que traidor. Esas personas que llevan a cuestas una bolsa llena de amor, de vitalidad, de fuerza y de amor y lo reparten como debe repartirse, sin guardarse nada, para multiplicarlo. Ese bolsón, pareciera que necesitase de unos brazos enormes para ser llevado, que solo un Titán podrí­a hacerlo. Bien, yo he conocido a una petisa, que llevó el bolsón más grande, con una sonrisa siempre para ofrecer. Fue conocernos y querernos, divertirnos, disfrutar y trabajar. Nuestras vidas, diferentes hasta entonces, se cruzaron una noche en su casa y se anudaron para siempre en el monte formoseño. Estuvo allí­ cuando vino mi hijo, y su auto fue el carruaje real y fue también de mi familia. Pasamos peripecias poco comunes, nos hermanamos para siempre. Junto a Miguel engrandecieron el mundo con cuatro hijos. Que llevan la sangre joven y dinámica de Maria. Familia fuerte y sólida, dueños ahora de un cacho de cielo limpio y azul.

Nos reí­amos constantemente, regalaba buen humor. Regalaba fuerza. Regalaba amor. Esa bolsa no tení­a fondo ni lí­mite. No paraba de hacer, no paraba de dar, no paraba de amar.

Dónde está ahora toda la alegrí­a? Dónde está toda esa vida? Dónde está el delicioso torbellino que eras?. Lo llevamos con nosotros, como fuego que arde en nuestro corazón. Gracias por encenderlo y conservarlo.

Me toca decirte chau querida Maria. No puedo ni quiero, pero así­ es la cosa, un “horrrouorrr” . Nos encontraremos para seguir riendo. Acá, como me dijiste el otro dí­a, dejaste todo en paz, regaste nuestra vida a pura sonrisa. Y, como sabés, eso florece, inexorablemente. Gracias por todo, te queremos mucho.

Tags: ,