Muchos hablan y hablan…
Obviamente hay mucho para mejorar. Hay mucho que corregir. Hay mucho por hacer. Hay que seguir trabajando. Pero son muchísimos los que hablan, generalmente de una manera verborrágico-flatulenta. Llegada la hora del “hacer” lo único que hacen es agua. O macanas. La foto siguiente es de ahora. De ya.
El dictador y genocida Jorge Rafael Videla, esposado y rindiendo cuentas ante la justicia. He aquí la verdadera lucha contra la inseguridad. Si embargo poca trascendencia ha tenido este acto. A Tinelli se le acabó el negocio de la caridad y ahora el rating lo dan los millonarios exhibicionistas. A Mirtha la escandalizan los morochos, a Susana la tiene preocupada la salud de Sandro que por suerte está mejorando y dentro de poco estará nuevamente pidiendo pena de muerte a viva voz.
Las señoras piden justicia por el crimen (terrible por cierto) de la catequista. Y el señor de misa diaria, que mató a miles, que robó identidades, que torturó, que encarceló, que expropió; hoy está esposado.
Lilitos, pinitos, tibios-radicales, ripollistas-amigos-de-la-SRA: no me jodan con sus discursos seudoprogres. Ninguno de ustedes se atrevió a tanto. Ni se puso en contra de la Soc. Rural. Ni le pelea a los monopolios. Ni se les plantó a las AFJP. Ni bajó los cuadros en el colegio militar. Ni propició la lucha a favor de la identidad. Ni…
Llegada que fue la hora de la verdad huyeron como ratas, o se aliaron con el enemigo por unos mangos, o escogieron una mediocre neutralidad, que es síntoma de cobardía. Silencio. Res non verba.
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