Fábula navideña?


Un tipo sin querer empuja a otro, supongamos, en la parada del colectivo. El empujado digamos, se tuerce un tobillo. El empujador ofrece sus sinceras disculpas. El empujado las acepta. Fin de la historia.

  • El empujador realmente lo hizo sin querer? O el sólo hecho de no ver al otro (quizás por desinterés o por ir ensimismado) lo exonera de toda responsabilidad?
  • Las disculpas harán que el tobillo mejore más rápidamente?
  • El empujado seguirá caminando normalmente el resto de su vida?
  • En qué vení­a pensando el empujador antes de llevarse puesto al empujado?
  • Las disculpas implican un cambio de conducta o un mero formalismo?
  • Peor aún, las disculpas son para no recibir castigos o recriminaciones y así­ no quedar expuesto y en cambio pasar por bueno?
  • Si las disculpas implican un cambio de actitud en el futuro, será el empujador consecuente con ello o se reprimirá eternamente porque su personalidad lo impulsa a empujar gente?
  • El empujado estaba bien ubicado en la vereda o se puso ahí­ porque sabí­a que lo iban a empujar?
  • Cuántas veces puede disculpar el empujado al empujador de sucesivos tuerces de tobillo? Sin entrar en la retórica idealista de las setenta veces siete, digo, cuántas veces lo podrá hacer el empujado conservando por lo menos parte de la pierna sana…
  • Alcanza con las disculpas o el empujador deberí­a hacer algo más por el empujado?
  • Según ciertas teorí­as, el empujado deberí­a empujarlo a su vez al empujador y considerar efectuarle los mismos daños. Sirve de algo? Es posible en tal caso, transferir las experiencias con los dolores y sensaciones de manera que todo se emparde?

De todas maneras, demasiadas preguntas para una historia tan mí­sera.

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