la verdad, no lo entiendo…

Posted in Google, actualidad, democracia, ensayos, escritos, gobierno, polí­tica on Enero 11th, 2009 by riverplatense

Seguramente algún progre iluminado tendrá la explicación, pero ciertas cuestiones están sucediendo, me imploran una explicación que no puedo ofrecerme.

El eterno tibio Carlos Reutemann anuncia que no “le molestarí­a ser candidato esta vez”, como si de asistir a un asado se tratara la postulación a un cargo directivo de una nación. Provoca un revuelo descomunal, y, luego de varios dí­as a alguien se le ocurre preguntar lo obvio: “ok, pero para qué lado va a empujar?”. Y allí­ nos quedamos, con la respuesta vací­a. Todo el mundo habla de la “candidatura del Lole” pero como el tipo no dijo si es oficialista, opositor, moderado o qué carajo es, se lo están disputando, y Carlos, que aprendió del otro Carlos, espera la mejor propue$ta partidaria para sumarse, eso sí­, como lí­der espiritual.

Por otro lado el millonario devenido en protector de todos nosotros, Francisco de Narváez, el mismo que usando el software de Google maps nos permite *descubrir* que en San Martí­n se cometen más asaltos que en Barrio Parque; aparece en cuanto programa televisivo y/o ruta argentina con lemas indefectiblemente apuntados a la seguridad (“vos al sol, los delincuentes a la sombra”(?) y el terriblemente redactado”hagamos un plan”) y se postula vaya a saber uno para qué y dentro de qué partido.

Desde la idea a los formularios de ingreso, una patética manera de conspirar.

Desde la idea a los formularios de ingreso, una patética manera de conspirar.

Haciendo una analogí­a con el ex piloto de autos de carrera, ambos tienen en común altos, y de no tener detrás un partido visible, al menos por ahora. Se bancan la campaña con su propios medios(?). O sea, dónde quedan las ideologí­as, los sucesos, la historia, los pensamientos, los ejemplos, las trayectorias? Qué somos si no pertenecemos a nada?. Dónde está la nueva polí­tica? Qué es eso de hablar de la seguridad solamente, un tema que preocupa a una í­nfima parte de la población, si tomamos a la población como TODOS LOS ARGENTINOS, de todas las provincias, y pertenecientes varios sectores, muchí­simos de los cuales no tienen ni una cosa a ser robada. Cuando la mayor parte de nuestros hermanos no tiene agua corriente, ni gas, ni tv por cable, ni telefoní­a fija. Cuando las cloacas y la calefacción son utopí­as, cuando el traslado al trabajo es una caravana infernal, cuando el acceso a una prepaga es una empresa semejante a un viaje a Aruba… podemos pensar que el único/principal problema es la inseguridad? Tan huecos somos? Y lo dice alguien que ha sido robado, asaltado, vaciado su casa, le han robado el autos, tres motos, etc. Pero yo no soy “el paí­s”, yo no soy “la gente”, yo soy una parte del pueblo, no “el” pueblo.

Tan vací­a es la mass media argentina que no puede siquiera hacer el mí­nimo ejercicio reflexivo o de archivo, para remontar el pasado de seres que han sabido estar al lado de lo más terrible de nuestra historia y ahora se lanzan a la espera de la mejor oferta?. Los que fueron a la Plaza con Galtieri, con Alfonsí­n, con Artaza, con la cacerola, con Blumberg, con Neustadt, con Menem, con la Sociedad Rural… tienen algo en el cerebro que les impide pensar, actuar y decidir sin que la palabra “MYSELF” sea la única que comprenden???

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Año nuevo

Posted in Uncategorized on Enero 1st, 2009 by riverplatense

Lejos estaba aún de su casa. El monte estaba particularmente oscuro. Un viento arremolinado insistí­a en tirarle ramas, hojas y lo que fuere en la cara. Vení­a con la espalda cargada de leños, para su modesta cocina. El Ruben seguramente ya habí­a carneado el chivo y la estaba esperando. Hací­a mucho que no lo veí­a. Desde ese dí­a que él volvió de la cosecha de la papa, con olor a vino. Sin plata. Sucio. Y le pegó. Ella lloró dos dí­as y al tercero lo echó. Discutieron todo el cuarto dí­a y al quinto Ruben se fue. Hoy se volverí­an a encontrar. í‰l le habí­a enviado un mensajito para que pasaran ese fin de año juntos. Después de todo, romperse por dentro es una forma de pedir perdón. Después de todo, lo hecho, hecho está. Ella dudó, no lo quiere, pero lo hizo por la Marcela, tan chiquita y sin su papá. Bastante tiene con las privaciones materiales.

Carla bajó de la camioneta, repleta ésta de bolsas de supermercado. Llamó a su empleada para que las descargara. En realidad no hizo falta llamarla, ella ya estaba allí­, al sentir el motor de la poderosa maquinaria, se habí­a aprontado cerca del garaje. Sabí­a que la señora Carla se enfurecí­a si las cosas no se hací­an rápido. Qué distinto era allá en Catamarca! QUé distinto era en su niñez!. El tiempo valí­a uno y no medio. Las cosas se saboreaban y no se consumí­an. El apuro era para los partos y para los accidentes. No más. Aquí­, Carla la poní­a en un frenesí­ continuado. En un bailongo eterno. Triste, anodino. Los chiquitos de la casa gritaban, peleaban, aullaban. Era año nuevo. Todos estaban estresados.

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