Así­ que era ésto lo que se sentí­a?

Posted in actualidad, ensayos, polí­tica on Octubre 31st, 2007 by riverplatense

Nací­ en el lejano 1968. Por lo tanto comencé a votar en la segunda
mitad de la década del ochenta. Cuando creí­a que Dios creí­a en mí­, al decir de Galeano. El ejercicio cí­vico del sufragio siempre significó
casi como tocar el cielo con las manos. Comprendí­ instantáneamente que mucha gente habí­a luchado enormemente, muchos hasta dar la vida, para que yo pudiera ir a la escuela 18 de Carapachay a depositar el sobre junto a mi esperanza.
Este enorme hecho de elegir libremente y poder expresar mi preferencia se me presentaba más como una consecuencia de toda la historia pasada más que de elegir los vientos que soplarí­an en el futuro. Y con el devenir de los años, mi mente cada vez más inquisidora, pudo descifrar lo que los formadores de opinión nacional de turno, querí­an hacer ver a las sucesivas votaciones, y por lo tanto a la democracia toda.
Totalmente incompatible con la dictadura, el voto pasó de ser la mejor herramienta para el ciudadano a ser un sobre con un salame adentro. El aparato asesino de Carlos Menem, sus cortesanos y recogedores de dividendos, lograron que la juventud sobre todo, minimice cualquier acto polí­tico y con ello el voto sea una inútil manera de pasar un domingo sin Ritmo de la Noche…
La roedora y mugrienta década menemista, socavó los cimientos de una juventud otrora combativa y racional, a convertirla en, cuanto menos, seres apolí­ticos y espectadores. Sin protagonismo, ven pasar la vida y los mejores años a través de un espejo que les repite a cada momento lo lindos que están. Muchos creyeron realmente que los desaparecidos efectivamente están en una playa de España y que las elecciones no van a cambiar nada. Votaron sin pensar en ellos y mucho menos en sus futuros hijos. Ni hablar de leer propuestas y analizarlas. Nunca cotejar y comparar. la polí­tica es para los viejos y los polí­ticos son todos corruptos, así­ que elijamos uno que robe pero que haga… Y qué significaba “que haga”? Justamente que pueda viajar a EEUU, comprar un grabador con CD, elegir mi jean de entre 20 marcas mundiales en cualquier shopping, tomar helados de Italia y conseguir en el supermercado celulares top…
La idiotizada mass media nacional, gorila por excelencia, queriendo
despegarse enseguida del barrio para pasar al country y no ver más a los negros ni de cerca… se hizo la ciega, sorda y muda. La Shakira
del indulto, la reforma constitucional, los vaciamientos, la entrega
del patrimonio nacional a los poderes mundiales, los muertos de hambre que el sistema generó, los despidos, la miseria, el horror de Rí­o Tercero, la Amia, Embajada de Israel, los ajustes constantes, los tarifazos con cada visita al o desde el FMI, Astiz y Videla en la
calle… como los tres monitos famosos, multiplicó sus brazos para
tapar y no sentir.
Hasta que el sistema no tocó sus cuentas bancarias no se despertó y
cuando se les devolvió más o menos lo que tení­an volvieron a
callarse…
Nadie sabí­a que de la Rúa era un papanatas útil hasta que les
secuestró el dinero amarrocado??… Nadie lo sabí­a??? Claro, no se lee,
no se piensa, no se actúa. Hay que ver a Tinelli y esperar la mano
dura…

Cada lunes luego de una elección, iba a buscar a los gráficos de torta
de los diarios, e indefectiblemente a los que yo habí­a votado los
encontraba en el í­tem “otros partidos—- 2%” o algo similar. Nunca
pude elegir a un diputado o un senador, mucho menos un intendente, gobernador o presidente. Toda mi vida viví­ gobernado y representado por gente que jamás elegí­. Nunca gané una elección. Nunca.
Me sentí­a como estar en una fiesta en la que pasaran exclusivamente música dance. En un banquete en el que sólo hubiera verduras cocidas. En un cabaret lleno de rubias chatas. En una convención de hinchas de boca. En una red de computadoras donde todo el mundo usara window$. En una marcha pro Bush. En un velorio donde todos se saludan y no sé quién es el muerto.

Hoy me toca elegir nuevamente y mi candidata a presidente ganó. Por primera vez en mi vida voté a un candidato peronista (la abuela
Dominga estarí­a chocha) y ganó. Voté a Cristina para presidente y el
resto a la lista de Pino Solanas.
Ahora me siento más responsable. Yo contribuí­ a que alguien tome el
poder. Yo la llevé. Yo la voté. Ahora seré su ayudante y su juez. Su
colaborador y fiscal. Ahora sé lo que se siente elegir a alguien.

Ya no espero la revolución. Sé que acá en Argentina no vendrá,
lamentablemente. Siempre viví­ bajo gobiernos que tiraban hacia la
derecha. Hoy sé que la dupla Cristina – Néstor no son Camilo
Cienfuegos y el Ché, pero en estos años la ví­ a Estela de Carloto en
la casa de gobierno, ví­ a Von Wernich preso, a la gente conseguir
trabajo. Escuché palabras como “solidaridad”, “educación”,
“cooperación” en boca del presidente. No veo más a los tipos del FMI
en la puerta de mi casa. El mensaje que se baja no es “hacé la tuya,
esto es el primer mundo” sino “entre todos vamos a salir adelante”.
Escucho a los militares, a la oligarquí­a, al medio pelo y a la iglesia
católica criticar, justo ellos que siempre callaron y ocultaron. La
oposición presenta una caterva de ex menemistas, asesinos de maestros, impresentables señoras con cara de estar continuamente oliendo caca, tipos que hablan con los marcianos y delincuentes de toda monta. Los que se quejan del gobierno actual (al que no voté, repito la idea) son los que tienen algo o mucho y los que recobran esperanzas son los más pobres…
Demasiadas señales como para no votar a Cristina.

Espero que este nuevo gobierno siga la lí­nea del anterior y la
profundice. Sé que esto traerá revuelos sociales y renacimiento del
gorilismo y el mediopelismo no ilustrado argentino, que obviamente se las sabe todas. Toda la carroña de los chupacirios que gastan en abogados caros para sacar a los curas abusadores de las cárceles, se escandalizará de la negrada en la calle. Que el pardo de la vuelta pueda comer una pizza e ir al mismo cine que Doña Rosa será tomado como una afrenta grave. Que los hijos de la morocha de la otra cuadra ya no necesiten de Cáritas y puedan ir al colegio con zapatillas propias representará una pérdida tan enorme como imperdonable. Que al Ruben que trabaja todo el dí­a como un burro en el almacén le hayan robado dos Bolivianos será motivo de pena de muerte y la culpa la tiene esta democracia, esto con los militares no pasaba. Al final con Menem yo tuve de todo y ahora me sacan a mí­ que me rompo el que te dije para darle a esos villeros que no hacen nada…

Allí­ será el momento de defender mi voto de ayer. Y el llamado a
actuar no puede ser desoí­do por los argentinos de Belgrano, Castelli,
San Martí­n y Moreno. Debo estar atento y preparado. Quien quiera oí­r,
que oiga.