Gracias Cristina

Posted in Cristina, actualidad, escritos, gobierno, hambre, polí­tica, reconocimiento on febrero 18th, 2009 by riverplatense

Te banco CristinaImpecables tus palabras de hoy, gracias por darme la enorme emoción de sentir en la boca de un presidente, lo que tantas veces grité en pleno desierto.

Va un extracto de lo que CFK dijo hoy en el marco de un acto por obras en Gral. Lamadrid y Cnel. Suárez.

“…esta ruta que tantos los beneficia, porque estamos en un corazón agrí­cola ganadero, como es Coronel Suárez y General Lamadrid, también es parte del dinero de las retenciones. Y yo quiero decirles que también es parte del dinero de las retenciones la autoví­a Córdoba-Rosario y también es parte de las retenciones los fondos que el Estado necesita para mantener un tipo de cambio competitivo y también para poder subsidiar el gas oil y también para seguir subsidiando la generación de energí­a eléctrica para los sectores de la producción y de la industria, que las cosas no se hacen mágicamente, que las cosas no surgen porque sí­, todo requiere una ingenierí­a financiera, un delicado equilibrio entre todos los sectores de la comunidad para que un paí­s funciones, es como el mecanismo de un reloj. Tal vez algunos piensen que son más importantes que otros o que aportan más que otros, si aportan más que otros es porque también ganan más que otros. Ojalá, ojalá todos los argentinos tuvieran que pagar impuestos a las ganancias, impuestos a los bienes personales, retenciones porque significarí­a que todos los argentinos tienen plata; pagan impuestos sobre todo estos que tienen que ver con las rentabilidades o con las producciones, los que tienen algo. Y en buena hora que los tengan porque un paí­s necesita de productores prósperos, de comerciantes prósperos, de empresarios prósperos. Pero también necesita de gobernantes que piensen en aquellos que por distintos motivos, por la historia, por la vulnerabilidad, por las distintas capacidades, porque uno nació, tal vez, en el corazón de la ciudad y otro nació en una familia que ya tení­a dinero, y otro nació en el Norte argentino, en medio del monte tucumano, chaqueño, salteño dejado de la mano de Dios.

Entonces necesitamos entender que tenemos que construir para todos, yo no me voy a cansar de repetirlo una y mil veces, porque no entender esto fue lo que nos llevó, muchas veces, a desencuentros entre los argentinos y fundamentalmente, al quiebre de nuestra economí­a, que finalmente terminó impactando en todo. Porque primero, por supuesto, les llega a los que están más abajo, a los que menos tienen, pero finalmente en algún momento, cuando ya nadie puede comprar, cuando ya nadie puede consumir terminan todos pagando la aplicación de polí­ticas económicas erróneas y equivocadas.

No quiero relatar lo que hemos vivido los argentinos, en las últimas décadas, al contrario, les quiero contar este camino de esperanzas, que iniciamos un 25 de mayo de 2003, contra todos los pronósticos, en cuanto a éxitos, en cuanto a logros, en cuanto a acumulación y miren lo que estamos logrando entre todos: obras a lo largo y a lo ancho del paí­s como nunca se habí­an hecho, obras postergadas por décadas y décadas, que era igual que postergar sueños y esperanzas. Porque recién cuando Haydée, en Coronel Suárez, se emocionaba porque habí­a llegado del campo y veí­a la ruta era la ilusión que tuvo toda la vida de tener esa ruta.

Siempre decimos con algunos amigos, ayer aquí­ mismo, el Gobernador de Salta, una provincia que quiere que sea además de Salta la linda, Salta la justa, decí­a: “mientras algunos pelean por la renta, en mi provincia peleamos por el agua potable, por la vivienda o por una tuberí­a de gas”. Y esta es la Argentina dual, la Argentina con la cual tenemos que terminar.

Yo quiero una Argentina, y no me voy a cansar de repetirlo, con igualdad de oportunidades para todos,  para que cada uno elija su vida, pero que uno decida que vida pueda tener. Todaví­a hay muchos argentinos que no han podido elegir su vida, porque no han podido encontrar trabajo, porque no han podido tener un estudio. Quiero que el que no estudie, lo haga porque no quiera, no porque no pueda o porque nació en una casa pobre y que el que no tiene trabajo sea porque no le guste trabajar, no porque no consigue trabajo. Por eso quiero esa Argentina de igualdad de oportunidades, como la que tal vez, alguna vez, se pudo construir allá en los años 50′, cuando promoviendo la movilidad social, el que todos tuviera trabajo, el que el hijo de un obrero pudiera llegar a la universidad y pudiera llegar a ser Presidente fuimos construyendo un paí­s con una poderosa clase media, que nos hizo distintivo en toda la América del Sur.

Estamos reconstruyendo esa Argentina, que alguna vez fuimos, que además tuvimos adelantos tecnológicos formidables que los fuimos perdiendo, por renunciamientos que nos impusieron desde afuera, pero también – bueno es decirlo – fueron aplicados por argentinos. Porque siempre criticamos mucho las polí­ticas – yo he sido una de las crí­ticas más fuertes – que se han impuesto desde afuera, pero también hay que reconocer que para que esto sucediera tuvo que haber argentinos que aceptaron esas imposiciones.

Por eso con memoria, con el verso y la mano tendida hacia aquel que todaví­a le falta lo que uno tiene, poder seguir construyendo esta Argentina que tanto costó y en un escenario internacional absolutamente adverso. Todos los dí­as vemos noticieros de lo que sucede en otras partes del mundo: caí­das de bancos, miles de personas quedan en la calle sin empleo, no hay financiamiento, sociedades endeudadas a más del ciento por ciento del PBI. No es para compararse con nosotros, mi abuelo siempre decí­a. “mal de muchos, consuelo de tontos”. ¿no? Pero lo cierto es que tenemos que hacer un aprendizaje y una valorización de nosotros mismos, no de un Gobierno o de un partido, entender y saber que fuimos capaces de salir del pozo y lo hicimos con ideas propias, con ideas de argentinos para otros argentinos. Esto creo que es lo absolutamente valorable.”

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No hizo falta esperar mucho tiempo…

Posted in PRO, hambre, polí­tica on julio 29th, 2008 by riverplatense
Clarin y LPQTP

Clarí­n y LPQTP

En el dí­a de hoy, un grupo de compañeros de villas y barrios obreros del sur de la Capital Federal realizaron una protesta cortando la Av. Gral Paz. El reclamo se debí­a a que el gobierno PROgresista de la Capital Federal, encabezado por el PROhombre Mauricio Macri, no liberó los pagos que oportunamente le transifiriera el estado nacional, para el normal desarrollo de un programa de viviendas populares. Este plan, en el que trabajan 2200 personas, consiste en que los propios vecinos (de sectores populares en su totalidad) son empleados para construir las viviendas que servirán para traer dignidad a decenas de miles de argentinos. Al no liberar los pagos (todaví­a el gobierno no pagó siquiera los aguinaldos) no solo no cobran los trabajadores sino que tampoco se prosigue con las obras de construcción de las viviendas.

Obviamente, para Clarí­n, la noticia no es que Macri no se interesa por los pobres, sino el “caos de tránsito” que se produce por la protesta ante el “supuesto” atraso en los pagos. También pude escuchar al mismí­simo niño Mauricio, decir que no tení­an derecho a cortar calle alguna.

Hijos de puta, Clarí­n y Macri. Y los otros hijos de puta. Castells, la Iglesia, el MST, la izquierda, Morales Solá , los gorilas medio pelo, Lanata, los tibios de la FA, los racistas culposos, todos los chupaculos de los ricos y denostadores de los pobres, los que dicen “a mí­ nadie me regaló nada”.

Cuando los pobres protestan por trabajo y para salir de la villa, provocan “caos vehicular”. Cuando los ricos cortan el paí­s para no perder de ganar y seguir explotando, “el campo somos todos”.

Repito, hijos de puta. Todos y cada uno de ellos.

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La verdadera Plaza del Pueblo

Posted in Cir, actualidad, democracia, hambre, polí­tica on junio 19th, 2008 by riverplatense

El gobierno convocó a la Plaza. A defender a la democracia, principalmente. A decirle a todo ese viejerí­o gorila, a Morales Solá y esa caterva de periodistas mentirosos, a los chetos del “campo”, a los fascistas de siempre y a la clase media impresentable; que hay otro pueblo, el pueblo verdadero, el que no maneja medios, el que no tiene espalda para soportar 90 dí­as sin trabajar, el que no tiene la prensa a favor cuando una ley no le favorece, el que no llora como nena cuando lo critican, el que se la banca de verdad, el que sale a pelear por sí­ y más por el otro.
Realmente me la pasé en un estado de emoción-llanto constante. Estaban allí­ los pobres, los estudiantes, los obreros con sus mamelucos azules grasientos, los viejos con una bandera gastada, hermanos extranjeros, aborí­genes, mujeres de barrio con sus chicos a cuestas, cascos amarillos de trabajadores, empleados de traje, chicas lindas, militantes, familias, lejos de “los que van por cien pesos” como vilmente titulan los chupamedias/cirios del poder mediático. El pueblo estaba allí­, presente, veterano de luchas, sin más espalda que la propia. Callosa y castigada. Emocionaba de verdad el movimiento, los colores, las banderas, las miradas, los olores, los personajes.
Y Cristina… magnética, espléndida, í­ntegra. No volaba una mosca cuando ella hablaba. Sus palabras entran por el corazón y el cerebro antes que por los oí­dos. Claramente expresa sus ideas, que son las mí­as. Las del pueblo. Las que no entienden los mediopelo, ignoran los poderosos, tergiversan los medios y causan la burla de los ricos. No comprenden que a veces te toca esperar, que a veces hay que resignar. El pueblo sabe de resignaciones, de privaciones, de sometimento, de aguante. Ellos no.
La historia, a la larga, pone las cosas en su lugar. Hoy sabemos que San Martí­n fue un fenómeno, que Castelli un ejemplo y que Roca un hijo de mil putas. A pesar de estar en los billetes. Ayer tuve la sensación de estar en un momento histórico de la historia argentina. Dentro de muchos años se va a pasar por TV ese video, hablando de la lucha entre los ricos y la democracia, y en ese momento, volveré a llorar como ayer.

‘album de fotos:

Plaza de mayo – Acto a favor de la democracia

Incertidumbre

Posted in actualidad, comunidad, democracia, dictadura militar, ensayos, gobierno, hambre, iglesia, polí­tica on junio 4th, 2008 by riverplatense

Sólo yo me doy cuenta que “la crisis del campo” es un ensayo de golpe?
Estando juntas la derecha, la oligarquí­a, la Iglesia, los terratenientes y las corporaciones. Se puede esperar algo bueno? Simplemente llamarán a sus eternos amigos los militares, entusiasmarán a los comerciantes, subirán los precios, se armará quilombo. No aprendemos más. Como decí­a Galeano en Las Venas Abiertas.
Las/os boludas/os que llaman a las radios o saludan con pulgares en alto a los piqueteros paquetes, son los mismos que puteaban cuando el hambre cortaba las rutas?
Tan falto de valores está el pueblo?.
Cuando la cosa estalle, recuerden bien de qué lado estaban. Y sean consecuentes.
Cobardes, ratas, negreros, fascistas, aborrezco sus conductas.
En un post de octubre pasado vaticiné el resurgimiento del mediopelismo reaccionario. Lamentablemente no me equivoqué. Acá están, nunca se fueron, no quieren estar entre pobres, quieren ser PRO y establecer relaciones carnales con ricos y poderosos.

Todos somos el campo.
Mentira.
Yo no.

24 de marzo (1976 – 2008) Para no olvidar

Posted in PRO, actualidad, democracia, dictadura militar, ensayos, hambre, iglesia, polí­tica on marzo 24th, 2008 by riverplatense


Mucho se ha escrito sobre la última dictadura militar argentina. Y a pesar de ello, nunca será suficiente. La memoria colectiva es muy frágil. El común de la gente, alegando aquello de “yo no sabí­a nada” vendió la muerte de sus semejantes al precio de un TV color y un viaje a Miami. Qué significa el no haber sabido nada? Significa que, al igual que en el 95 con la segunda elección de Menem, o en el 99 con la elección de De la Rúa, el pueblo se autoexoneró de la responsabilidad de regir los destinos de la patria. Ya en el ’95 Carlos Menem era un pistolero, un estandarte de la corrupción, un enfermo del poder, un asesino que mediante el hambre y la desatención habí­a condenado a muerte a decenas de miles de pobres. Particularmente he visto (literalmente) morir a gente de hambre. Así­ que acá tienen al primer testigo de la masacre. Siguiendo con Menem, además habí­a sumido a la educación pública en la peor crisis que se recuerde, condenando a la oscuridad a los jóvenes, que se fueron de la escuela a lugares como la esquina, la birra, la barra, el faso. Lejos de los libros y los verdaderos maestros, estos incentes quedaron a merced de la calle recalando en la delincuencia y el abandono, para luegos ser mostrados como los culpables y los destinatarios de las balas policiales. Menem era todo eso (y mucho más, como por ejemplo el ideólogo de los indultos a los asesinos de la dictadura justamente) y así­ y todo fue reelecto. El pueblo jamás se hizo cargo de ese error garrafal. De priorizar sus cachivachescos viajes al exterior, sus escandalosos autos o sus chucherí­as confortables a la justicia social o a la construcción de un verdadero paí­s.
Luego en el ’99, no contento con no reconocer que la heladera con freezer que estaba pagando era más valiosa que sus principios, la mayorí­a votó a De la Rúa…. Nadie sabí­a quién era? Nadie habí­a seguido su carrera polí­tica? Nunca lo habí­an escuchado hablar? Pues parece que no porque al poco tiempo empezó el desencanto y las sorpresas: “pero este tipo es un pelotudo!”, “no hace nada de nada”, “parece autista”, “cómo nos engaño!”. No, no los engañó. SIEMPRE fue así­, nunca se jugó por nada y desde sus orí­genes se asemejó a un autista. Y el pelotudo fue USTED en votarlo sin tener cinco centavos de memoria y/o sentido común para siquiera razonar mí­nimamente que su voto estaba apagando un incendio con nafta.
Así­ que con estos dos ejemplos recientes hago cargo a la ciudadaní­a de no participar de manera protagónica en los avatares de nuestro presente, que es el porvenir de nuestros hijos y los hijos de nuestros compañeros de ruta.
La dictadura que comenzó el 24 de marzo de 1976, se encargó minuciosamente de segar a la bulliciosa y revolucionaria generación de entonces. Con un trabajo (curiosamente) inteligente atacó en varios frentes y con su éxito determinó el estado de coma de nuestro paí­s.
Me atreveré a describir algunos de esos frentes de ataque, lugares claves donde la dictadura puso sus pilotes:

  • Desaparición de personas: Es lo más conocido y lo más excecrable. Con enferma puntillosidad y técnicas neonazis, las fuerzas de “seguridad” persiguieron, secuestraron, torturaron y asesinaron a 30000 hermanos nuestros. Sin la más mí­nima actitud de conducta humana, con sadismo y fruición, violaron, picanearon, usurparon bebés, a esos bebés les usurparon a su vez la identidad, tiraron personas desde aviones y se infiltraron en grupos de madres para luego identificarlas y entregarlas. Pegaron, ahogaron en mierda, introdujeron ratas en los anos de los detenidos. Esa era la justicia de ellos, que por medio del terror de estado persiguieron y asesinaron a los que luchaban por un mundo mejor, a los que educaban en los barrios, a los que reclamaban razonablemente en las fábricas, a los que no aceptaron el yugo del imperialismo ni el de los patrones del campo o la ciudad. A todos ellos se los llevaron, de noche. A la noche.
  • Desindustrialización: Por medio de una polí­tica de dólar barato (que luego Menem volverí­a a hacer y la gente volverí­a a caer(?)) el gobierno militar inundó el mercado de baratijas taiwanesas que hicieron que la industria nacional poco menos que muriera. Nadie podí­a competir con los precios de los productos orientales que vení­an “subsidiados” por los sueldos de hambre que se pagaban a los manufacturadores. Aquí­, los grandes terratenientes, los sostenedores institucionales del golpe, viví­an como reyes exportando granos y carnes, por supuesto sin aportar valor agregado a los productos, como siempre se manejó la oligarquí­a. Las fábricas cerraron, el desempleo aumentó de manera voraz, el mediopelo compraba relojitos digitales y se paseaba grasosamente por Miami o Jureré. La polí­tica timoneada por José Alfredo Martí­nez de Hoz arrancó en el ’76 con u$ 9000 millones de deuda externa y la llevó en el ’82 a u$ 45000. Industria muerta, pymes inexistentes.
  • Cultura “oficial”: Por medio de pelí­culas pro golpe, como las de Palito Ortega, donde los militares y los policí­as eran bebés de pecho que brindaban amor a todos y ni siquiera puteaban, o en la programación de los canales de TV (todos oficiales y estatales en ese entonces) el proceso tuvo, en una época pre internet, el monopolio de la desculturización del pueblo. Como un embrión de lo que luego serí­a Tinelli para el menemismo, la TV de entonces boludizaba a la gente común con noticieros mentirosos, comedias ligth, humor sofovichizado, cantores seudo patriotas y una catarata de publicidad engañosa, donde siempre se poní­a a un gaucho familiero y trabajador como el modelo a seguir y las potencias comunistas extranjeras como el mal a temer.
  • Relación con las instituciones de base: La prensa cobarde y la iglesia colaboracionista fueron dos pilares en los que se sostuvo el proceso. Los diarios y revistas, aportando mentiras y banalidades, columnistas PRO como Neustadt, Grondona y sus pichones, que ensalzaban a los Videla o Galtieri llevándolos a hazañas épicas, igualando sus tristes figuras a una medida alejandrina. Mintiendo y cobrando sobres desde balcarce 50. La iglesia, desde el nuncio vaticano, Pí­o Laghi, pasando por la cúpula y siguiendo con los cuadros(?) intermedios para llegar a los sacerdotes. Todos ellos colaboraron directa o indirectamente con la dictadura. Desde la acción o la omisión. Pocos curas entre los que se cuentan a Mujica, los palotinos, las monjas francesas, el obispo Angelelli y pocos más, fueron los que se plantaron con valentí­a cristiana frente al opresor. La mayorí­a se arrodilló y asesinó también. “el que no está conmigo está en mi contra, el que no junta desparrama” dijo Jesús. y la gran mayorí­a, en su tibieza estructural, no juntó. Tibios malditos! (lo mismo sucedió en el 2001, con la gente muriendo en la Plaza de Mayo por las balas de la policí­a y De la Rúa y el mensaje de las puertas de la Catedral cerradas. A ningún cura se le ocurrió juntarse todos como pastores y caminar del brazo por la calle desafiando a la policí­a? A nadie se le ocurrió dar la vida por el rebaño?)
  • Militarización de la sociedad: Al tener militares como funcionarios en todas las áreas del estado, (obras públicas, deportes, salud, etc) la sociedad toda estaba militarizada. Hasta las plazas y paseos públicos olí­an a milico. No faltaban tanques y cañones en los parques. Los hospitales se hací­an con ese inexistente buen gusto de los castrenses, bloques cúbicos de hormigón y ventanas ojo de buey si el autoritario de turno era marino. Los deportes se usaron como revalorización de la argntinidad, con el emblema del mundial ’78 (que ya estaba adjudicado antes del golpe) en el que se gastaron u$ 900 000 000 (cifra enorme hasta para hoy) en, básicamente, decorar y maquillar un paí­s para que sirviera de cartón pintado a los de afuera vinieran a cubrir el evento. Demostrar, desde su triste mirada, que acá estaba todo en orden, que los argentinos éramos “derechos y humanos”(no habí­a taxi/colectivo/auto de pelotudo que no tuviera esa calco) y que lo que se decí­a afuera acerca de represión y tortura eran campañas comunistas en contra de nuestro paí­s. Los éxitos del hockey (de nula tradición y arraigo en el paí­s) como los de Vilas, Reutemann, de Vicenzo eran festejados a viva voz, como jubiloso saludo de la sangre argentina a los hijos que la representan.
  • Belicosidad exterior: Evidentemente, los militares cocoritos que se creí­an césares en el poder no iban a quedarse sin querer jugar a los soldaditos con otros paí­ses. El conflicto limí­trofe con Chile, que no llegó a encenderse por segundos nomás; sirvió de calentamiento previo a lo que serí­a otra de las peores cosas que el Proceso nos dejó. La guerra de Malvinas. Es sabido que los colimbas pasaron hambre, maltratos, torturas y que en muchos casos al ser tomados prisioneros fueron mejor tratados que por sus propios camaradas. Los Astiz, expertos en señalar a Madres y Abuelas se rindieron al primer tiro ajeno y sin disparar uno propio. La vergí¼enza que pasaron, bélicamente hablando, sólo es superada por la increí­ble nula razón al embarcarse en un proyecto suicida como ese. La participación (otra vez) del mediopelo llenando la Plaza y vitoreando a Galtieri queda como postal de la boludez.

Este somero relevamiento de lo que viví­ en la dictadura, de lo que aprendí­ de los sobrevivientes, de lo que me enseñaron los que hoy no caminan junto a nosotros. Vaya este pequeño escrito entonces a la memoria de los soñadores, al ejemplo í­ntegro de las Madres y las Abuelas, a la enseñanza de no temer y no claudicar.
Y, desde ya, desde mi miseria. Mi odio destilado a los financiadores de la muerte de la Sociedad Rural y la oligarquí­a toda. A los idiotas del consumismo monetario y Tinelizado. A los adoradores de la muerte. A los menemistas infames. A los que mataron, a los que callaron, a los que mintieron. A la iglesia ayer asesina y hoy cobarde y siempre tibia. A los PRO. A los que no son capaces de luchar por la sonrisa de un niño.

30000 detenidos desaparecidos. Presentes en nuestra lucha. Juicio y castigo a los culpables.
Hoy la calle es nuestra. No nos vencieron. No nos ganaron. Aprendamos de una vez.