puede un muerto ganar las elecciones?
Posted in Cristina, PRO, actualidad, democracia, ensayos, gobierno, política on abril 5th, 2009 by riverplatenseHubo una vez un partido que se llamó Unión Cí¯vica Radical. Inclusive, en sus comienzos, dicen que enorbolaban consignas populares y nacionales. Este partido estaba, hasta hace unos días y desde hace unos años; virtualmente enterrado luego de probar alianzas decadentes, pitonisas decoloradas y chupetes mordidos. Paradójicamente, hoy vemos que un muerto resucita a otro. Ni a Jesús (que no es Rodríguez) se le hubiera ocurrido.
Trataré de explicarlo. Con un sentimiento antiperonista, antipopular y fundamentalmente gorila, la sociedad argentina (porteña?) transcurre el día a día. Insuflado por los poderosos medios y sus socios de la oligarquía, vemos que todo lo que hace la presidenta está mal, que los que la apoyamos somos pagados (?) por Néstor y que la oposición (que como recalcan cada dos palabras, “no son políticos”) es inmaculada, honesta, segura y seria. Veamos, por lo menos hasta hace una semana quiénes eran “la oposición”.
El Peronismo Disidente (?). Es decir, el gorilaje más rancio (Macri, De Narvaez, las exequias del Menemismo, Solá, etc) que se ponen “peronismo disidente” para tratar de captar votos peronistas. Si se pusieran “Gorilaje PRO”, nombre más acorde, sacarían la misma cantidad de votos pero no quedaría lindo. Aparte quedarían mal con su creador, titiritero, guionista y estratega, el ex presidente Eduardo Duhalde. Se sabe que esta gente de nacional y popular tiene lo que yo de xeneize.
Por otro lado, tenemos a la adivina, eternamente caracúlica, colifa, señora ‘Lilita’ Carrió que salió justamente de la UCR, que proclamó “con Alfonsín a donde sea”, que fundó un partido, que lo abandonó, que fundó otro, que no la quieren allí, que denuncia, que habla con Majul, que cansa, que perdió hasta en su pueblo, que nadie ya quiere al lado porque pianta votos y que cargosamente quiere salir en alguna foto con alguien que junte cuatro votos.
Luego está Reutemann, que no sabe si va a ir para el oficialismo, o para el socialismo, o para su padrino Menem o para los campestres, o se queda en casa, o sigue viendo cosas que no le gustan, o… Extraño caso de alguien que corrió en fórmula uno y por otra parte es amargo. Los que saben de automovilismo recordará que el Lole iba a los equipos que salían campeones y luego de su llegada caían estrepitosamente. Las alegorías corren por cuenta del lector.
Y llegamos a la nueva estrella sojera, el señor no positivo, Julio Cleto Cobos, curioso y bananero caso de alguien que pasa de la oscuridad más oscura al Olimpo de la Sociedad Rural por una traición. Que no se le conoce otra aparición en la historia más que aquella que dió entre balbuceos aquella madrugada en el senado.
Y así estábamos, con un oficialismo que adelanta las elecciones para, de una vez por todas decirle a todo el gorilaje que en la cancha se ven los pingos y una oposición impresentable que da más ganas que nunca de que al oficialismo le vaya bien, si es que uno piensa en la sociedad toda y/o tiene criterio medianamente humano.
Y se muere Alfonsín, que ahora parece que nunca reculó con lo milicos, que nunca fue amigo de Harguindeguy, que nunca renunció seis meses antes en medio de un caos social, que nunca pactó con Menem, que nunca hizo nada mal y ni siquiera hacia caca sino jazmines. Y uno ve la pantalla y se encuentra con las señoras gordas que llaman a las radios pidiendo pena de muerte pero ahora en el velorio del “padre de la democracia”. Y está contento porque le puede conocer la cara a esas pandistas señoras. Pero en un momento uno se dice “Ey, ese que está ahí es….!” o “pará, qué hace ese hijo de puta allí?” y cosas por el estilo ante el incesante desfile de cadáveres ante el cadáver protagonista. Desde debajo de las piedras , impresentables que se fueron como rata por tirante, gorilas y golpistas, delincuentes y chantas, críticos y enemigos pasan con cara triste y barata frente al muerto para ver si recogen alguna migaja del finado.

Y luego de las exequias, los buitres junto a los resucitados, fomentados por aquellos que tienen la imperiosa necesidad de tener una figura medianamente votable para el 28 de junio, hacen el milagro. Cobos dice a los micrófonos y frente a las cámaras que “Alfonsín le pidió que haga renacer al radicalismo” (lo que no le dijo, al parecer, es que entonces comience renunciando al cargo que tiene gracias al FPV). Tipos como Storani, Moreau, De la Rúa, salen de todos lados y hablan de política…. y ya se sabe que Ricardo Alfonsín, de enorme parecido físico y obvio porte de apellido será candidato para aprovechar el efecto que estos tres días de cobertura full time ha rescatado del ostracismo a su padre y es la mejor campaña que el radicalismo pueda llegar a hacer. Incluso, si les sobraron algunas calcomanías de esas que decían “RA” en el óvalo celeste y blanco las pueden usar igual.
La pregunta es, puede Alfonsín (este Alfonsín el inmaculado que han reinventado ahora con estos fines) ganar una elección? Y en caso de ganarla, quién asumirá luego con la carga de no ser quién se ha propuesto. Ni siquiera Raúl Alfonsín fue el Raúl Alfonsín que se ha enterrado estos días. Los balbuceantes y seguros PRO hombres estarán tristes, ya que el queso tiene ahora otro comensal. Parece que por un momento los amigos de los medios optaron por resucitar a la UCR en lugar de fogonear a un partido que no puede hacer pie más allá de la Gral Paz, y que nunca lo hará, ya que en la provincia no entendemos siquiera el seseo cheto de esta gente y no tenemos los problemas que ellos dicen que tenemos. Entonces, bingo, tenemos de golpe y porrazo un candidato, una campaña encaminada (casi gratis, de paso) un partido con aparato en todo el país, la Iglesia que antes se peleó con el muerto ahora lo apoya; tenemos de todo, empezó la pelea muchachos. Nada de golpes bajos y que gane el mejor.
Desde el otro lado, el verdadero peronismo espera con las obras y las conquistas como muestras de su trabajo actual, esa es su carta para los que saben mirar y no esperan más de lo que se puede hacer. Mientras los Liebres del Sur y otros tibios huyen, mientras la izquierda sojera y los traidores abandonan la lucha; el peronismo sabe que el muerto es más difícil de derrotar en las urnas ahora que cuando estaba vivo. Y que, por otro lado, no te puede ganar un muerto si lo que querés es definitivamente cambiar la historia del país.















